Fallece nuestra socia honorífica Dña. Yoko Maeda

El jueves 30 de junio de 2016 Yoko Maeda se marchó para siempre. Aunque nunca se está preparado para este tipo de noticias lo súbito e inesperado de su fallecimiento, así como el vacío que deja, acentúan aún más nuestra impotencia por no haber podido darle nuestro último adiós.

Yoko Maeda fue maestra y amiga, dos palabras que se dicen con facilidad pero que cuestan mucho poder atribuirse. Conquistaba a todos con su esfuerzo constante y desinteresado, nunca buscando reconocimiento ni dinero, solamente motivada por transmitir su cultura y ayudar a aquellos que estaban interesados en ella. Era una mujer agradable y jovial que le ponía mucho entusiasmo a todo lo que hacía y siempre nos hizo disfrutar de su compañía y de sus enseñanzas.

Yoko llegó a nosotros de manos de uno de nuestros primeros socios en 2008, cuando ADEC JAP-AN estaba echando los dientes. Buscaba una institución que la ayudara a cumplir su objetivo: enseñar ikebana sin coste para sus alumnas. Decir que acogimos a Yoko es mucho decir, porque en realidad ella nos acogió a nosotros. Nos enseñó desde cómo pelar un aguacate hasta cómo vestir un kimono, y nunca seríamos justos hablando de sus enseñanzas porque es imposible hacer referencia a todos los conocimientos que nos transmitió tanto a nivel cultural como personal.

Pese a las grandes diferencias de cultura y edad el entendimiento mutuo se hacía posible a través del esfuerzo y la implicación en cada actividad que realizábamos. El aprendizaje era constante cuando estabas junto a ella, su perfeccionismo y el firme seguimiento de sus ideales dejaban patente una distancia cultural que nos separaba y acercaba al mismo tiempo.

Maestra de ikebana, de papel japonés, y de tantas otras cosas (y esto dicho desde nuestro corazón, obviando todos los títulos que de por sí atesoraba), de entre todo lo que nos ha enseñado debemos valorar una cosa: su lado humano.

Siempre dijimos que tenía una energía inagotable. Con esa fuerza imparable nos siguió tanto a salones manga como a jornadas académicas, sin miedo a nada, con la cabeza alta y una sonrisa siempre en la boca.

Hace ya unos años dijo que se estaba preparando para irse. Aquello parecía una irrealidad, pero nos ha demostrado que estaba mucho más preparada para afrontar lo que tuviera que venir que cualquiera de nosotros.

El jueves 30 de junio de 2016 Yoko Maeda se marchó para siempre. Decir esto es muy rotundo, porque realmente nunca va a marcharse: estará con nosotros en cada ikebana, en cada shiori-ningyô, en cada makizushi, en cada trozo de papel japonés, en cada pliegue de kimono y en cada taza de matcha.

Tanto como asociación como a nivel personal nos gustaría continuar su legado manteniendo su espíritu vivo. Su espíritu luchador e incansable siempre buscando difundir e inculcar a todos los valores y conocimientos de su cultura.

Hoy quisiéramos brindar por ella con una cerveza fresca y una tapa de anchoa y boquerón en el Toboso, donde tantos ratos hemos compartido.

Nosotros, junto con otros muchos amigos y seres queridos, vamos a seguir impulsando esa energía inagotable para que el esfuerzo de nuestra maestra siga vivo. Para que nuestra maestra siga viva. Ella nos enseñó que ikebana significaba hacer a la flor viva; con cada una de estas pequeñas cosas, nosotros seguiremos haciendo viva a Yoko.

ADEC JAP-AN, como institución, y todas las personas que tuvimos la suerte de conocerla y quererla, no la olvidaremos.

Alfonso G. N., Anjhara G. A. y Daniel U. G. en nombre de ADEC JAP-AN